Motivar a los niños a la lectura desde los primeros años es fundamental para fortalecer un hábito que favorece el intelecto y la comunicación. Leer es un magnífico ejercicio que aumenta la concentración, activa procesos cerebrales, ayuda a ampliar el vocabulario y a mejorar la expresión oral y escrita.

1. Leer en familia

No importa si se trata de un recetario, un libro de cuentos infantiles, la lista de la compra, las señales de tráfico o el mapa para llegar a un lugar. Lo que realmente cuenta es que haya interés y que los chicos aprendan a ver le lectura como algo necesario e importante.

La mejor forma de motivar es educar con el ejemplo y dedicar momentos familiares a esta actividad.

2. Proporciona material de lectura

Cuando los niños tienen cerca diversos tipos de libros y recursos, en algún momento sentirán curiosidad por explorarlos. Asegúrate de elegir textos con colores e ilustraciones atractivas en las primeras etapas. Después podrás proporcionar a los chicos historias y enciclopedias sobre los temas que más les interesen y se adapten a su personalidad.

3. Dar uso apropiado a la tecnología para motivar a los niños a la lectura

Con las herramientas tecnológicas actuales se ha transformado la manera en que los niños aprenden. Aunque se ha hablado de muchos efectos negativos de este cambio, también se puede aprovechar a favor en el ámbito de la lectura. Una tableta o un lector de e-books con funciones interactivas será un medio llamativo para generar motivación hacia los textos.

Una de las grandes ventajas del uso de herramientas digitales es que se pueden adaptar a las necesidades y preferencias de cada niño. Puedes escoger el número de líneas que quieres ver en cada página y el tamaño de la letra. Esto es ideal para niños que tienen necesidades especiales y que por alguna razón presentan dificultades con los libros convencionales.

4. Muestra interés en escuchar las lecturas de los niños

La respuesta que das cuando tus hijos leen contigo tiene un efecto notable en las percepciones que desarrollan. Es fundamental que les des palabras de aliento, retro-alimentación y que hagas preguntas para verificar su comprensión de lo leído. Permiteles elegir libros que les interesen para que lo vean como una acción de esparcimiento y no como una tarea impuesta.

5. Obras teatrales

Si llevas a tu hijo a una obra teatral y después lees el guión en familia, el niño se dará cuenta de que los libros tienen vida. También puedes proponerle que creen vestuario y diálogos de una historia para representarla en casa. Puedes hacer lo mismo con letras de canciones, poemas e historietas.

Si quieres potenciar el desarrollo cognitivo, social y comunicativo de tus hijos, haz de la lectura una práctica diaria. Con el paso del tiempo notarás que los niños tienen mejores resultados en la escuela, son más disciplinados y tienen enormes fortalezas en la escritura y la expresión verbal.