Mis manos siempre atareadas

No tuvieron tiempo de jugar

Y cuando tú, alegre me incitabas

Casi nunca te pude acompañar.

Cuidé con mimo de tus cosas

De tu cuna, de tu ropa y alimentos,

Pero para tus dudas y preguntas

No encontré nunca el mejor momento.

Cubrí tus sueños con mi vela,

Oí tus plegarias, y al salir

De puntillas de tu lado, quisiera

Haber permanecido junto a ti.

Pero el tiempo pasa con premura

Y crece un niño con tal celeridad

Que al querer revivir sus emociones

Nos damos cuenta de que ya no está.

Se arrumaron los libros y juguetes

Ya no hay cuentos de niño que contar

Ni besos tiernos, ni preguntas limpias:

Todo pasó y no regresará.

Mis manos otrora tan ocupadas

Ahora algo inmóviles están;

Los días son largos y difíciles

De llenarlos con nostálgico afán.

El cuento, el juguete, la aventura

Anhelo en esta hora reavivar.

Las cosas que siempre me pedías,

Las cosas que nunca pude dar.